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Borrador final

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los investigadores, por lo menos un mes antes del trabajo de planificación y depuración de las
unidades.

La evaluación posterior del profesor y del equipo de investigación, mostró que en este caso, no
hubo un cambio importante en las actividades pedagógicas. Este profesor, tenía ya un estilo bastante
descentralizado, donde el alumno tenía un rol muy activo en la construcción de su aprendizaje. En esta
unidad, el rol de los investigadores durante esta experiencia fue más bien un apoyo logístico, para las
actividades realizadas en el aula de Estudios Sociales.

Respecto a lo ocurrido en el centro de cómputo el rol del docente responsable fue mucho menos
protagónico. Aquí fue el investigador el que coordinó y lideró la actividad. En parte, porque como el
mismo profesor reconocía, su dominio de la informática es, todavía, muy básico, y, también, por la
carga de trabajo, que le impedía dedicar tiempo a la planificación y apoyo en el desarrollo de la
actividad.

3.2.3.2. La clase de computación.

En el ITI, las clases de computación las reciben los alumnos de segundo año y de tercer año de
bachillerato. En segundo año, los alumnos disponen de dos horas semanales en el centro de cómputo,
allí, se comienza por mostrarles y explicarles la función de los elementos del equipo de computación.
Luego, en una secuencia lineal, de progresiva complejidad, se les enseña las operaciones básicas de
Windows y se les introduce en las funciones de Microsoft Word, Power Point y Excel. En tercer año,
los alumnos tienen tres horas clases semanales, en las que se les enseña en mayor profundidad y, bajo
la misma lógica de una secuencia lineal progresivamente más compleja, las aplicaciones de las piezas
de software mencionadas.

En términos generales, una clase típica de Word, sigue el siguiente patrón: la profesora les da
una hoja con un modelo a replicar (una carta o una tabla, por ejemplo), la profesora explica al grupo la
secuencia de pasos a seguir, los alumnos ejecutan las operaciones necesarias y, cuando surge un
problema, buscan en la ayuda del programa, en el manual o piden asistencia a la profesora.

Al igual que lo ocurrido en las clase de computación de la unidad “Pizza versus Sopa de
Gallina”, las actividades en el centro de cómputo implementadas en esta otra unidad, rompieron el
orden y la forma usual en que los alumnos aprenden.

Los alumnos organizados en grupos de investigación, en la materia de Estudios Sociales, debían
hacer un reporte de su trabajo sobre “Las secuelas de la guerra”. Dicho reporte debía ser llevado a cabo
usando las computadoras en la hora de Computación. Los alumnos dispusieron de seis horas clase para
hacer su trabajo. Los integrantes de cada grupo se repartieron, en parejas, distintas funciones en la
elaboración del informe; por ejemplo, unos digitaban la introducción, otros las conclusiones y otros
elaboraron los gráficos. Esto generaba que cada pareja enfrentara ciertos problemas en distintos
momentos. Unos no sabía como centrar un texto, otros querían revisar la ortografía, otros insertar un
dibujo y otros hacer un gráfico. El investigador, que en estas clases fungió como profesor, andaba entre