trabaja. En este caso, el área en que se encontró el vacío (la interpretación de los gráficos en relación a
las preguntas que guían el análisis), era de hecho más importante que la construcción formalmente
correcta de un gráfico.
Por otra parte, cuando posteriormente, en una reunión con los profesores, se narró esta
experiencia, uno de los profesores que no participó en esta unidad, comentó que también un grupo de
sus alumnos se había encontrado con este problema al abordar la construcción e interpretación de
gráficos. En este momento ya se le había entregado una copia del material producido. Este pequeño
episodio muestra como algunas situaciones son comunes a varios profesores y, que el abrir espacios
para compartir experiencias, puede ser provechoso para quienes participan en ellas.
Este episodio, en que se retoman los errores, demuestra un rasgo importante del acto de
aprendizaje, del que todos los involucrados en educación deberían obtener lecciones. Se entenderá
como error, un aspecto falllido de un esfuerzo honesto, en la ejecución de una actividad o resolución de
un problema. Dada esta definición, el reconocimiento de los errores, debe ser entendido, como una
característica esencial en el aprendizaje. Fue muy interesante observar como, algunos de los alumnos,
se sentían mal por las correcciones públicas que se hacían a los aspectos débiles de su desempeño; pero
ya se ha visto, la importancia que estos señalamientos tuvieron para el aprendizaje de ellos mismos. La
reflexión sobre las debilidades profesionales de los docente, así como las del sistema educativo,
deberían también ser entendidas en el sentido positivo de promover aprendizajes y niveles más altos de
desarrollo.
En este apartado, primero se describirá, en términos generales, la manera en que está
organizado el programa de enseñanza de computación y las características generales de una clase típica
de esta materia; luego se describirán las clases que se implementaron en el contexto de la
investigación. Las actividades implementadas fueron muy diferentes a las clases regulares; la idea es
compararlas y generar algunas reflexiones.
El IDV, así como algunos otros institutos en el país, atendiendo a una indicación del Ministerio
de Educación, inició desde 1998, una serie de esfuerzos para proporcionar a sus alumnos clases de
informática. Autogestivamente, este instituto pudo llegar a tener el centro de cómputo donde ahora se
imparten las clases de informática.
Pero una vez resuelto, al menos parcialmente, el problema de infraestructura, equipo y
software, quedaba todavía el problema de qué y cómo se enseñaría en el centro de cómputo. El
Ministerio de Educación dio algunas orientaciones de qué debería enseñarse; pero en la práctica, a la
hora de organizar el currículo de esta materia, éstas orientaciones fueron insuficientes, por lo que
fueron los responsables del centro de cómputo del instituto los que diseñaron su propio currículo9 .
Esta misma situación se dio en el ITI, donde también se diseño un currículo local para la clase de computación.