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Borrador final

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conformar grupos en los cuales hubiesen alumnos con distintas destrezas en matemáticas, darles
instrucciones, proveerles de algún texto que orientará la acción, monitorear y apoyar los trabajos de los
grupos.

La apreciación de los investigadores es, que en esta unidad, las actividades realizadas fueron, en
algunos aspectos, distintas a las que usualmente se llevan a cabo. Esta percepción parece encontrar
respaldo en las opiniones vertidas por alumnos: “La clase no se trato de que, como en otras clases, el
profesor llegaba daba su clase, mientras el alumno sentado recibía… y hasta ahí. Aquí el profesor no
daba las respuestas, era uno que tenía que buscarlas y exponerlas. Otro punto que nos motivó fue tener
una computadora y un proyector en la clase; eso casi no se da. Se aprendió también que cada alumno
tenía que aprender de sus errores y el resto le ayudaba para que resolviera el problema”; “En
Matemáticas lo bueno fue que nos pusieron a trabajar a nosotros. Antes nos decían, esto se hace así,
esto se saca así…”; “En estas clases se logró que los profesores nos diera más confianza, nos dieron la
oportunidad de expresarnos más…. En Matemáticas hubo un giro de 90º; normalmente la profesora
llega, te pone ejemplos, te los explica y vos le sentís muy dificultoso”; “…en estas clases, uno se
tropieza, comete errores y se revisa. Normalmente no se revisan los errores”.

En la misma línea de percepciones de transformación de la práctica en el aula, la profesora de
Matemáticas, al evaluar la experiencia, manifestó: “Es una clase dinámica y participativa; es una clase
interesante e innovadora con el uso de la tecnología, aumenta el interés de los alumnos por la materia;
hay más comunicación maestro-alumno; se permite la creatividad/iniciativa del estudiante; el maestro
no es transmisor de conocimientos sino un guía; el alumno se vuelve más investigador”.

3.2.1.2. La teoría pedagógica que orienta la acción en el aula.

El aporte de los investigadores en el diseño de esta unidad fue importante, en tanto que ayudó a
la maestra a diseñar actividades en que se les dio un mayor protagonismo a los estudiantes.
Inicialmente, la profesora tenía una razonable incertidumbre respecto a si esta manera de organizar el
aprendizaje, sería realmente efectiva. Pero fue, ya desde las primeras clases bajo esta premisa
constructivista, que la maestra manifestó su sorpresa, expresando que ella no hubiese creído que los
alumnos serían capaces de, por ejemplo, construir una muestra de los estudiantes del Instituto, sin una
clase explicativa previa y, además, en un tiempo tan reducido. Esto hace referencia a un tema que
surge varias veces en esta investigación y que tiene que ver con las expectativas de los profesores
respecto a cómo los alumnos aprenden, cuál es su capacidad y ritmo de aprendizaje. De las reacciones
de la maestra de matemáticas es posible inferir que, al menos implícitamente, su práctica usual, está
determinada por su concepción de que el aprendizaje es un proceso deductivo, donde es necesario
proveer al alumno de la información pertinente y explicarle los procedimientos matemáticos, para que
luego él los ejecute.

En el caso de este experimento, un agente externo estimuló y apoyó un cambio en la estructura
de la actividad pedagógica, lo que, conjuntamente con el efecto que tuvo en los estudiantes, ocasionó
que la profesora comenzara a cuestionarse sus premisas sobre el aprendizaje. Claro que esta
experiencia y el comienzo de una nueva visión pedagógica, no son condiciones suficientes, para que la
maestra, cambie su práctica educativa, de un modo permanente. Hay muchos otros factores que
influyen en el modo que ella cotidianamente trabaja. Fue muy interesante observar, como la profesora,
a pesar de su mejor intención, tenía dificultades para mantener la estructura de las actividades de