Una valoración general de estas reuniones es positiva. Las conversaciones fueron estimulantes,
los profesores participaban y se hacían frecuentes referencias a la propia práctica. Algunos de los
obstáculos para un desarrollo óptimo de este proceso, consistieron en que, a pesar de dosificarse las
lecturas y darse con una semana de anticipación, muchos de los docentes no tenían tiempo para leerlas.
Otro problema fue que, hubo semanas, en que algunos de los grupos, no se pudieron reunir, porque el
horario preestablecido, coincidía con alguna actividad que demandaba la presencia de los profesores.
6.
Se consideró que el proceso de reflexión pedagógica desarrollado en las reuniones semanales,
debería, antes de implementarse las unidades educativas, ser complementado con un taller en que se
abordaran en profundidad los temas de la Enseñanza para la Comprensión y en el que se realizara una
planificación colectiva de las unidades, que incluyera la integración de la tecnología informática como
una herramienta para apoyar el aprendizaje en las materias del currículo de bachillerato.
Nuevamente hubo dificultades para concertar un tiempo de reunión común que no afectará las
clases de los alumnos. Varias alternativas fueron consideradas. Una de las más interesantes, que se
contempló, consistía en contar con estudiantes de profesorado en práctica que pudieran suplir, durante
estos días, a los profesores participantes en el taller. Para esto se conversó con el Departamento de
Educación de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), que tiene alumnos en
práctica en ambos centros. Tanto el jefe del Departamento, como la coordinadora de la práctica
docente, se mostraron anuentes a la idea. Sin embargo, era muy difícil contar con un número tan
grande de practicantes, sobre todo porque ya tenían asignadas otras responsabilidades. Finalmente, no
fue posible contar con este recurso, pero se aprendió que si un centro educativo, planifica con
anticipación actividades de desarrollo profesional de sus docentes, lo solicita con antelación y se
integra como parte de la práctica docente, es factible conseguirlo.
Otra de las opciones que se consideró, era contar con estudiantes universitarios, que como parte
de su servicio social pudieran suplir a los profesores participantes en el taller. Para esto se contactó, al
servicio social de la UCA, que al conocer el proyecto, manifestó su plena disposición a apoyarlo, ya
que veía que un proyecto de este tipo coincidía plenamente con sus objetivos de beneficio social.
Lamentablemente la iniciativa no fructificó, debido a que el tiempo entre la solicitud y la fecha de
comienzo del taller, fue muy breve, además de que el grueso de los alumnos no estaban asistiendo
regularmente a la universidad, ya que las clases todavía no habían comenzado regularmente.
Uno de los principales problemas, para generar espacios de desarrollo profesional, que se
encontraron durante el transcurso de esta experiencia, era la falta de tiempo de los docentes. Las dos
situaciones mencionadas anteriormente, muestran, como iniciativas de este tipo, pueden encontrar
La Enseñanza para la Comprensión (EpC), inició como una investigación psicopedagógica desarrollado por el Proyecto
Zero de la Universidad de Harvard. La EpC es un modelo de planificación y organización de actividades educativas,
que
asume una aproximación constructivista del aprendizaje. Inicialmente se desarrolló en Boston, pero a la fecha existe una
interesante experiencia en Colombia y hay ya varios documentos publicados en español. Más información sobre la EpC
puede encontrarse en http://learnweb.harvard.edu/alps/tfu